En 1849 toda alma que se hallara en California tenía como única meta llenarse con el santo grial de los metales. Una migración masiva se produjo hacia el estado del este yankee cuando hordas de ambiciosos aventurados partían en busca de su salvación. En medio de esta fiebre del oro, miles de estos primitivos buscas cayeron en una trampa, en parte por su codicia, en parte por su desesperación y en parte también por su ceguera al querer alcanzar la utópica salvación dorada.
Hoy, lectores, hinchas, fanáticos, cabezas de termo y demáses (?), nuestra pirita, nuestro oro de tontos, es la idealización de un equipo de estrellas a cargo de un cuerpo técnico jóven y de un DT con un pasado brillante como jugador de la selección. Pero al igual que los mineros estadounidenses, nos chocamos ante la verdad: El oro que creíamos tener entre manos , no es más que un espejismo de la gema que estabamos buscando.
¿Cuántas veces vimos a Messi emprender una fantástica carrera hacia el desborde más profundo de la intrascendencia?
¿Cuántas veces Tévez fue a buscar guerra cuando tenía que usar la agudeza para ganar la pelea?
¿Cuántas veces la defensa fue caldo de cultivo del ataque rival?
¿Cuántas veces vimos al equipo hacer de todo menos jugar al fútbol?
¿Cuantas veces Heinze perdió masa encefálica a lo largo de su vida? (?)
Brasil, cierto que habia otro equipo en la cancha... Demostraron que son un equipo que está armado, que sabe a lo que juega y que a sus figuras no les pesa la camiseta, además de tener un recambio en el banco capaz de adaptarse al sistema titular. Para ser sencillos, pueden jugar al zapallo tierra-aire al área porque tienen, un mono de 2 metros que además del porte es un goleador que mete miedo. Obviamente pueden apostar a la subida de los laterales, que les sobran, y tambien a darle la bocha a Kaká, por ejemplo. Pero hoy su plan fue especular, darle soga al prisionero que se cree libre de la mirada del celador e intenta escapar. Llegado un momento, ellos tiraron de la soga y volvimos a nuestro estado de cautiverio. Gol de Luisao, en una soledad terrible, tan terrible como la perfección con que hizo que la pelota bordeara el palo de Andujar. Argentina era un poco más que Brasil a esa altura, manejaba (o creía) manejar los hilos del partido. Reacción local? Si, como no? se ve que la falta de la pista de atletismo afectó la perspectiva de los jugadores, no Diego? En la otra de las pocas que tuvo Brasil, el ojete clásico de ellos, le dejó un rebote a Kaká, para que tire el centro que derivaría luego en el segundo de Luis Fabiano. C'est fini. Pero quedaban 45 minutos para que Dátolo haga un gol de otro jugador y de otro partido, y para que Verón se gane la ovación que la gente (la misma que se calló despues del 3ero) le dio. Agüero, Milito, Tévez, Messi? ...
Quedan Paraguay, Uruguay y Perú, para entrar a Sudáfrica (cosa que creo que va a pasar) y en Sudáfrica veremos si los orfebres nos compran la pirita por oro.